Sobre “La novela de Lacan: de neuropsiquiatra a psicoanalista” de Jorge Baños Orellana.

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El que quiere interesar a los demás, tiene que provocarlos”

Salvador Dalí

(Presenté este trabajo en la Jornada de comentarios al libro “La novela de Lacan: de neuropsiquiatra a psicoanalista” de Jorge Baños Orellana, el 28 de junio de 2014, realizada en “El Túnel: espacio de cultura, arte y psicoanálisis”, Ciudad de México.)

Cuando inicié la lectura del libro, surgieron las siguientes preguntas ¿El psicoanálisis tiene algún vínculo con la noción de “novela”? De ser así ¿De qué índole es dicho vínculo? ¿“La novela de Lacan”? ¿Es una novela? ¿O es un libro que habla de la “novela de formación” de Lacan?

El título nos resulta raro, no muy parecido a otros títulos más bien típicos sobre psicoanálisis que elaboran nociones teóricas de Freud o de Lacan. Mi trabajo se dirige a pensar en la estructura del libro y su estilo pero también en un punto que me interesa, Lacan fuera de la imagen entronizada e inaccesible que se ha construido acerca de él.

La pregunta por el autor: Lacan

Jorge Baños Orellana desarrolla su trabajo guiado por una pregunta ¿Cómo pasó Lacan de la neuropsiquatría al psicoanálisis? No hay mucho interés en ello, lo que generalmente se hace es centrarse en Lacan y sus textos más representativos, en su teoría, lo cual lo vuelve, si ya de por sí lo es, más inaccesible. Y desconocemos, por ejemplo, de dónde pudieron haber salido ideas como la “erotomanía” a la que hace referencia en el seminario de La Psicosis. ¿No es justamente esta forma de acercarse a Lacan la que lo hace impenetrable, al no saber a quién estamos leyendo? No se usa mucho la pregunta por el autor en psicoanálisis, mucho menos por quién fue Lacan y qué lo llevo a decir lo que dijo.

Existen más trabajos sobre la invención del método psicoanalítico en Freud que sobre el pasaje de Lacan de neuropsiquiatra a psicoanalista, en gran parte eso se debe a que Freud mismo dio cuenta de su invención en sus primeros textos, tenemos a la mano el relato del trabajo con Anna O y otras mujeres en Estudios sobre la histeria, con Anna O sabemos de la talking cure, y de la chimeney sweeping; con Emmy von N., la solicitud a Freud de que se callara para dejarla hablar, más reciente es todavía el acceso a la correspondencia completa de Freud con Fliess. ¿Pero de Lacan qué sabemos? Hay algunos textos, algunas cartas, muchos de ellos todavía en francés, tenemos su tesis de doctorado, no tiene mucho que han llegado a México publicaciones sobre Lacan como analista o su trabajo en lo que conocemos como “control”. Pienso que el estudio del pasaje de Lacan de neuropsiquiatra a psicoanalista no es propio de una labor meramente historiográfica, erudita, por mera acumulación de saber, sino una labor necesaria que, en primera y última instancia, nos convoca a pensar el modo en que nos hemos acercado al psicoanálisis a nuestro propio pasaje al psicoanálisis, nuestra clínica y la transmisión de éste.

El fracaso de una esquematización

En un ejercicio por dividir en temáticas el trabajo de Baños Orellana encontré seis rubros de abordaje sobre el pasaje de Lacan:

  1. Vida familiar, como la peculiar relación de infancia con su abuelo Charles Baudry.

  2. Intereses e influencias literarias y artísticas, como Ulises de Joyce cuyo extraño estilo parece haber adoptado.

  3. Contexto del psicoanálisis en los años 20’s, época en la que cercanía a la muerte de Freud echaba a andar las pugnas entre los analistas por quién sería el sucesor.

  4. Contexto de la psiquiatría influencias y maestros en la misma década, temporada en la cual, Charcot había quedado en el olvido, el organicismo había recuperado fuerza y las descripciones médicas eran tan descriptivas como fuera posible, siendo el automatismo mental un término de uso común. No se reconocían motivaciones personales en el sujeto delirante.

  5. Estudios en los que se interesó, como la morfología botánica de Goethe.

  6. Textos producidos en esa época, como Esquizografía o Estructuras de las psicosis paranoicas, entre otros textos de los cuales puedo decir que no tenía conocimiento.

Estos seis puntos nos dan un esquema de trabajo, que de seguirlo para escribir sobre Lacan, nos puede llevar aun revisión monográfica monótona con intención abarcativa. Pero este abordaje no retrataría la tensión propia de una novela, pues Baños Orellana se dedica a “la novela de formación de Lacan”.

Mi lectura estuvo guiada por un interés en Lacan en su encuentro con el psicoanálisis pero también como un sujeto que este libro muestra a manera de héroe de novela. Para ello hablaré desde dos vías de lectura que abre Baños Orellana, tomar el libro como obra literaria (como novela) y tomarlo como un texto psicoanalítico con cierta intención. Me parece que en esta apertura de Baños Orellana hacia otro tipo de texto psicoanalítico, radica su originalidad. Hagamos el abordaje.

La novela como ficción

¿Un texto psicoanalítico publicado como una novela? Cosa rara, este libro se encuentra al margen de un abordaje típico en su estructura, en la forma que fue publicado. Cualquier académico descartaría la seriedad del libro al dirigirse a la parte final y encontrar que no hay referencias bibliográficas. ¿De dónde saca Baños todos esos datos? Para no interrumpir lo que llama “el andar novelesco” Baños no incluye notas al pie pero remite a su página de internet, pues la novela está basada en investigaciones con respaldo documental y bibliográfico. No es inventado, sólo pasajes que sí le dan el tono de novela. Lo cual me parece novedoso, tratándose de una publicación psicoanalítica.

Baños Orellana se enfoca en un periodo más corto de la vida de Lacan, más específico, que llega hasta 1932, el del encuentro con el psicoanálisis, hace que los detalles no puedan reducirse a mencionar personas y eventos que predominan en la biografía de Roudinesco, sino a dar cuenta de lo más íntimo de Lacan.

Si hay algo que le da fuerza a una novela es que muestre una tensión, entre el personaje principal y otra cosa, por ello, hablar del paso de Lacan de neuropsiquiatra a psicoanalista no puede pasar sólo por un recuento de eventos históricos hasta cierto punto aislados.

Así, hay un momento en el que Baños Orellana, pasa del relato del contexto en el que se encuentra Lacan, a hablar de Lacan mucho más como sujeto dividido, y eso se puede ubicar con mayor nitidez a partir del capítulo 7. Quizás la parte que aparece más novelada es aquella en la que habla del encuentro con Victora Ocampo quien lo consideraba “napoleonesco”, con aires de grandeza, tipo insoportable y seductor; y el momento crítico de darse cuenta de lo que ha estado reproduciendo: un discurso psiquiátrico críticado desde sus propias categorías por surrealismo. Lo cual representa una crisis para Lacan en la que la rueda gira a partir de la página 243, a la altura del capítulo 8. Lo cual me llevó a pensar: Si los psiquiatras se agrupaban para plantear un tipo de transmisión de su materia y hacerla reproductible, a través de la fidelidad alumno-maestro ¿De qué va el psicoanálisis como movimiento, esto es, en su dimensión de formación de grupos, asociaciones, círculos o escuelas? Pareciera que ahí se encuentran juegos de lealtades y traiciones al propio deseo, en donde el poder, estaría ahí velado. Esto es algo que la novela muestra, Lacan se ve en la disyuntiva de ser un médico experto en describir síntomas, hablar de relaciones orgánicas y clasificar con base en categorías predeterminadas, reproduciendo lo ya dicho por los doctos psiquiatras o de lanzarse a la pregunta por lo que subyace al automatismo mental, dar un salto al vacío. Todo esto, me parece, no podía ser abordado, de otra manera que no fuera una novela. Les diré por qué.

Recordando los seis puntos que mencioné anteriormente sobre el libro y que utilicé en la lectura de un buen tramo de éste, de pronto me topé con que son inseparables, todo estaba ocurriendo de manera simultánea, no podía sistematizar el pasaje de Lacan a psicoanalista. Lo cual me hace pensar que eso obedece a la naturaleza del asunto, y que uno percibe en las asociaciones que el analizante hace en diván, va y viene en el tiempo, hay un deslizamiento interminable, pero de pronto se da a ver algo que irrumpe, otra escena. Por ello Baños Orellana habla de la novela de Lacan como una: coincidencia de dones, de encuentros y desencuentros excepcionales que únicamente se entrelazan en encrucijadas de novela (p. 128).

Me parece que ahí radica la pertinencia del texto de Baños Orellana, en que el abordaje novelado permite que en un deslizamiento metonímico de anécdotas y datos que parecen no tan relevantes, de pronto aparezca algo de carácter metafórico, un nuevo sentido, el descubrimiento de esa otra escena en la que ocurren las cosas. Al respecto de la metonimia en la novela, Lacan (1957) menciona:

La metonimia es el principio de lo que se puede llamar, en el terreno de la fabulación y del arte, el realismo. Una novela, hecha de un montón de pequeños trazos sensibles de lo real que no quieren decir nada, no tiene ningún valor SI no hace vibrar más allá armónicamente un sentido. Si los grandes novelistas son soportables, es porque todo lo que se dedican a mostrarnos adquiere su sentido, de ningún modo simbólicamente, ni alegóricamente, sino por lo que hacen resonar a distancia. (Seminario La relación de objeto, 23 de enero de 1957, p. 53). La metonimia es un procedimiento de la novela realista . Si una novela realista, que al fin y al cabo es sólo un cumulo de clichés, puede interesarnos, no es por ese pequeño cosquilleo real que nos aporta. Si tales clichés nos interesan, es porque detrás apuntan siempre a otra cosa. Apuntan precisamente a lo que en apariencia sería todo lo contrario, es decir, todo lo que falta. Por eso, más allá de todos los detalles, de todo ese chispear de guijarros que tenemos ahí,está lo que nos atrae. Cuanto más metonímico es, más allá apunta la novela. (Seminario La relación de objeto, 20 de marzo de 1957, p. 90).

Algo me produjo esa sensación, leyendo “La novela de Lacan”, percibí un deslizamiento, leyendo hasta hasta el final del libro, esperaba el encuentro de Lacan con el psicoanálisis, pero me percaté de que lo que había valido la pena era el recorrido, y lo que ese deslizamiento producía en momentos a manera de descubrimientos y nuevas preguntas.

Y es que, efectivamente, en ese deslizamiento de encuentros y de experiencias, se descubre otra escena: Lacan con Joyce, con Goethe, con Masson y los surrealistas, con Wallon. Lacan leyendo a Charlotte Bühler, a partir de quien se formula la pregunta que lo llevaría la formulación del estadio del espejo, mientras que en el hospital se desenvuelve como un psiquiatra de bajo perfil que sigue la línea de Clérambault, se desenvuelve dice Baños Orellana, como “un pollo sumiso” (p. 253).

Me parece que justo ahí radica la tensión que me convocó a escribir este trabajo. Y que me lleva a abordar las cosas a partir de Freud. Pues es él quien más habla de novela y de héroe de novela en su trabajo “La novela familiar del neurótico”, lo cual desde luego me permite hacer algunos paralelismos de éste título con lo que Baños Orellana llama “La novela de formación de Lacan”.

1) Primer paralelismo: la novela como formación sustitutiva, en el orden de la fantasía, es decir, la novela como ficción que muestra una verdad. Freud atribuyó este carácter de novela primero a los paranoicos y luego a los neuróticos. Esto implica que la ficción es una vía de acceso a lo inconsciente y por tanto a una verdad. En la clase del 18 de noviembre de 1959 del seminario “La ética del psicoanálisis”, Lacan propone la palabra fictitious, ficticio, para proponer que toda verdad tiene una estructura de ficción. Lacan plantea que en el interior de la oposición entre ficción y realidad se ubica el movimiento de vuelco de la experiencia freudiana. Entonces: la novela de Lacan, con su carácter de ficción nos da la vía de acceso a algo del orden de una verdad ¿cuál es esa verdad a la que sería posible acceder? Considero que es una que refiere no sólo a Lacan sino al psicoanálisis.

2) Segundo paralelismo: la renuncia a los padres, la renuncia a los maestros. Lacan renuncia a Clérambault y sus otros maestros y gira al psicoanálisis. Freud renuncia a Charcot y funda el psicoanálisis. Freud señala como una operación necesaria “el desasimiento de la autoridad”, los padres caen eventualmente de la categoría de supremacía, dice Freud, el niño tiene ocasión de “ir tomando noticia, poco a poco, de las categorías a las que sus padres pertenecen. Conoce a otros padres, los compara con los propios, lo cual el confiere un derecho de dudar del carácter único y sin parangón a ellos atribuido.” (…) “El paño donde se cortan tales ocasiones es evidentemente el sentimiento de ser relegado.” (p. 217). Tenemos conocimiento que más de una vez Freud y Lacan, fueron y se sintieron relegados.

3) Tercer paralelismo: si algo caracteriza a una novela, es la cuestión del héroe. En El escritor literario y el fantaseo, Freud considera que un rasgo de los narradores de novelas es que tienen un héroe situado en el centro del interés y para quien el poeta procura ganarse la simpatía del lector, lo protege. (p. 132 ). No sé si Baños Orellana habría tenido presente la cuestión del héroe que Freud menciona en este texto, pero mi impresión es que sí pues en “La novela de Lacan”, hace referencia a Lacan como “nuestro héroe”. Platicando con algunos colegas llegamos a la conclusión de que no se trataba de un ensalzamiento del personaje de Lacan sino prácticamente lo contrario, pues el héroe se encuentra dividido en varios momentos como cuando los psiquiatras franceses más renombrados, entre ellos Janet y Clerámbault tambalean cuando deciden enfrentarse a las críticas del surrealismo, siendo Lacan un espectador. En una parte de Moisés y la religión monoteísta, Freud (1939) hace referencia a algo que me suena muy parecido a esto:

La fuente de toda la poetización es la llamada “novela familiar” del niño, con la que el hijo varón reacciona frente al cambio de sus vínculos de sentimiento con los progenitores, en particular con el padre. Los primeros años de la infancia están gobernados por una grandiosa sobrestimación del padre (…), mientras que luego, bajo el influjo de una rivalidad y de un desengaño objetivo, sobrevienen el desasimiento de los progenitores y la actitud crítica frente al padre. (p. 11). El héroe se alza contra el padre y triunfante lo vence (p. 11).

Al referirme a esto, no estoy intentando hacer un psicoanálisis de Lacan, ni del autor del autor de este libro. Sino pensar en aquella verdad que La novela de Lacan, en tanto ficción, nos muestra. Y tiene que ver con la pregunta que me hacia anteriormente sobre el movimiento psicoanalítico, las agrupaciones, y las geografías en las que se ha instalado. Al modo en el cual nos hemos aproximado al psicoanálisis y pensamos su transmisión.

La novela de una mudanza

Si pudiera asignar otro nombre a este libro sería “La novela de la disidencia” o “La novela de una mudanza”. A lo cual Baños Orellana se refiere cuando aparece como narrador en la novela y deja para pensar con algunas aseveraciones, aquí algunos ejemplos:

– Invita a pensar en: “… el papel que juegan las colisiones imaginarias de la intersubjetividad del maestro/discípulo en las separaciones y giros epistemológicos.” (p. 283)

– Sobre los maestros de Lacan considera: Lacan muda de la neuropsiquiatría al psicoanálisis pero no sin quedarse con las manos vacías (p. 143) Lo medular [de sus maestros] se conserva enaltecido con una formulación más nítida (p. 299). Lacan contra la idea de una causa orgánica ante todo… (p. 255)

– Sobre el viraje al psicoanálisis menciona: “Hay varias pistas para asegurar que Lacan había hallado motivos para inclinarse por el psicoanálisis un poco antes de conocer a Aimée, que él no se transformó por haberla encontrado sino que, habiéndose previamente vuelto otro, salió en busca de un caso de paranoia de curación espontánea, preferentemente con producción escrita documentada y lo encontró en Aimée.” (p. 295)

Comentarios finales

Desde mi punto de vista, Baños Orellana se cuestiona por el modo en que se habla de lo que se da por conocido, así por cómo se explica lo nuevo desde los ya conocido. Se trata de un libro con una aparente intención biográfica, pero se dirige más a pensar un giro, una trasformación, el paso de un paradigma a otro. Algo homólogo entre Lacan y Freud. La renuncia a lo impuesto, a lo ya dicho, con un ánimo para seguir pensando, más allá de los modelos elaborados que parasitan. Al respecto, en una parte del libro menciona:

Es una jactancia del yo suponer que el hombre maneja las figuras retóricas a su antojo, y no admitir hasta qué punto los paradigmas, los modelos, las metáforas, nos parasitan hasta convertirse en el dios diseñador de nuestro pensamiento.

La consecuencia de leer este libro es, acercar al lector a Lacan desde una posición de arqueólogo más que de fervoroso lector, en ello, quedar tocado por una pregunta sobre nuestro hacer actual ¿Cuál es el espíritu que nos dirige en este campo del psicoanálisis?

Referencias

Baños, Jorge. (2013). La novela de Lacan: de neuropsiquiatra a psicoanalista. Argentina: Cuenco de Plata.

Freud, Sigmund. (1912). La novela familiar del neurótico. Tomo IX. Argentina: Amorrrortu.

Freud, Sigmund. (1939). Moisés y la religión monoteísta. Tomo XXIII. Argentina: Amorrrortu.

Lacan, Jacques. (1954) Los escritos técnicos de Freud. Argentina: Paidós.

Lacan, Jacques (1957). La relación de objeto. Argentina: Paidós.

Lacan, Jacques (1959). La ética del psicoanálisis. Argentina: Paidós.

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