Freud ante el universal: la pérdida del saber/poder en psicoanálisis

(Presenté este trabajo el 24 de septiembre de 2014, en las Segundas Jornadas sobre la noción de Biopoder: Universidad y Gestión Anatomopolítica, llevado a cabo en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM.)

I

En el 2013 acudí a dos eventos públicos, uno en el Instituto de investigaciones jurídicas de la UNAM, otro en el Colegio Nacional, en ambos se discutía alrededor lo que se conoce como “transexualidad” o “disforia de género”.

Ambos ambientes académicos se caracterizaron por mostrar un discurso de inclusión, de derechos, en el cual reconocían la necesidad de “dar lugar” a manifestaciones de la sexualidad que no obedecían a la clásica bipartición: hombre con genitales masculinos y mujer con genitales femeninos. En Jurídicas se hablaba de la necesidad de reconocer legalmente la existencia de los niños transgénero, desde considerar la posibilidad de que sus documentos pudieran ser cambiados de acuerdo al sexo declarado por el niño, hasta la posibilidad de retirar de las actas de nacimiento las categorías hombre-mujer, pues lo “transgénero” ponía en duda que fueran definibles y asignadas a un recién nacido. En el Colegio Nacional pude escuchar por voces de psiquiátras, psicólogos y médicos, que era necesario cambiar los términos “disforia de género” por otros menos estigmatizantes, e incluso retirar del CIE-10 esa categoría. Resaltan entonces dos cuestiones en ambos eventos: retirar de las actas de nacimiento las categorías hombre-mujer, y retirar del CIE-10 la categoría “disforia de género”.

Lo que es de llamar la atención es que la palabra de las personas que se definían a sí mismas como “transgénero” era tomada al final de las presentaciones, como algo agregado, como por añadidura, me percaté de cómo un discurso de inclusión terminaba por excluir. ¿Quién otorga el poder de hablar primero del tema a abogados, médicos, psicólogos y psicoanalistas? Sabemos que Foucault criticó los dispositivos de poder localizables en el ámbito jurídico y médico, incluso criticó las prácticas psi entre las cuales también colocó al psicoanálisis como una práctica más del poder. ¿Qué hago yo aquí hablando de esto? ¿Es mi palabra la que aquí tendría el poder, el saber sobre el sexo? ¿Es el psicoanálisis una práctica más que pretende poseer el saber del sexo? y en ese sentido ¿El psicoanálisis, como lo indicaba Foucault, se suma al ejercicio de control sobre los cuerpos?

Mi intención en esta presentación es localizar el lugar del psicoanálisis con respecto al poder y a la sexualidad, partiendo de la siguiente idea: más allá de tratarse de una teoría, el psicoanálisis es una práctica que se define por el encuentro entre analista y analizante, dicho encuentro tiene como correlato cierta forma de producción escrita que necesariamente hace pasar algo que caracteriza a dicho encuentro, la pérdida del poder y el cuestionamiento de los universales.

II

Quien ha leído la obra de Freud, especialmente sus textos prepsicoanalíticos, por ejemplo, Estudios sobre la histeria, habrá podido darse cuenta de que antes que cualquier elaboración teórica que pudiera considerarse psicoanalítica, Freud realizó un movimiento fundamental con respecto al saber médico: este movimiento fue la renuncia al poder de la sugestión en la hipnosis, no era bueno hipnotizando, sus influjos hipnóticos fracasaban en la empresa de eliminar de forma inmediata el síntoma, reconoció que, quien tenía el saber sobre su síntoma era aquel que lo padecía y no el médico.

Algo que caracteriza la obra de Freud es la forma en la que éste agujerea el saber, por ejemplo, en La afasia, de 1891, ajeno al discurso hegemónico de la medicina, Freud planteó que la lesión no se centraba en el cuerpo, sino que incluso el cuerpo mismo podía pensarse como una representación, lo cual implica una desprendimiento importante de la idea del cuerpo como algo definible a partir de lo orgánico.

La escritura de Freud, y por tanto, la teoría psicoanalítica se constituyó de inicio como un hiatus, una ruptura con respecto a las concepciones médicas sobre el cuerpo, pero principalmente con respecto a sí misma, puesto que al mismo tiempo que constituyéndose como teoría apunta al planteamiento de ciertos universales, la práctica y el ejercicio de escritura analíticos apuntan siempre a poner entre paréntesis el saber, a cuestionarlo y a dar lugar a lo variado. Este carácter, si ustedes quieren, contradictorio del psicoanálisis lo podemos encontrar en una revisión pormenorizada del textos canónicos sobre la sexualidad. En donde encontramos el universal cuestionado por el singular. Estos textos son: Tres ensayos de teoría sexual, Las teorías sexuales infantiles, La organización genital infantil: una interpolación a la teoría de la sexualidad, Consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica de los sexos, El sepultamiento del complejo de Edipo, La sexualidad femenina y La feminidad.

Es sorprendente notar cómo al darles lectura, lo que se encuentra es que, si bien parece que Freud habla todo el tiempo de una sexualidad normal, fundamentada en una familia heterosexual, en salidas sexuadas hombre-mujer, heterosexual u homosexual. Termina descartando toda posibilidad de pensar la sexualidad en categorías cerradas y del todo definibles. Les comparto algunos ejemplos de ello:

Asentados los puntos a partir de los cuales es posible considerar las entradas y salidas sexuales del Edipo a partir del complejo de castración y la diferencia anatómica de los sexos, lo cual le permite confirmar la máxima de Napoleón: “anatomía es destino”; en Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica de los sexos de 1925, Freud debate con las feministas el punto en el cual aspiran a una igualdad de los sexos, sin embargo, enseguida plantea que ni pueden ser iguales pero tampoco pueden dividirse tajantemente en dos categorías delimitadas, interesante paradoja:

En tales juicios no nos dejaremos extraviar por las objeciones de las feministas, que quieren imponernos una total igualación e idéntica apreciación de ambos sexos; pero sí concederemos de buen grado que también la mayoría de los varones se quedan a la zaga del ideal masculino, y que todos los individuos humanos (…) reúnen en sí caracteres masculinos y femeninos, de suerte que la masculinidad y feminidad puras siguen siendo construcciones teóricas de contenido incierto. [cursivas añadidas] (p. 276)

Los esfuerzos que Freud (1925) hace dicho texto, lo conducen, en un penúltimo párrafo, a someter a discusión la idea de lo universal y lo típico para los sexos:

Me inclino a conceder valor a las elucidaciones aquí presentadas acerca de las consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica de los sexos, pero sé que esta apreciación sólo puede sustentarse si los descubrimientos hechos en apenas un puñado de casos se corroboran universalmente y demuestran ser típicos. De lo contrario no serán más que una contribución al conocimiento de los múltiples caminos que sigue el desarrollo de la vida sexual. (p. 276)

En Sobre la sexualidad femenina, uno de los últimos textos de Freud sobre el tema, encontramos que cuando ha explicado cómo la niña pasa a una posición femenina, también pone en duda el carácter universal de sus formulaciones:

En realidad, apenas es posible una exposición universalmente válida. En diversos individuos hallamos las más diferentes reacciones y en un mismo individuo coexisten actitudes contrapuestas. Tan pronto como interviene por primera vez la prohibición, se genera un conflicto que en lo sucesivo acompañará el desarrollo de la función sexual. [cursivas añadidas] (p. 235)

Asimismo, en La feminidad (1933), Freud descarta toda posibilidad de pensar en una lectura esencialista, en una suerte de programación de la especie, para las posiciones sexuadas y para las elecciones de partenaire sexual:

conseguiríamos una solución ideal por su simplicidad si estuviéramos autorizados a suponer que a partir de determinada edad rige el influjo elemental de la atracción recíproca entre los sexos, que esforzaría a la mujercita hacia el varón, mientras que la misma ley permitirá al varoncito perseverar en la madre… no nos sería deparada tan fácil solución; ni siquiera sabemos si nos es lícito creer en ese misterioso poder que tanto entusiasma a los poetas… (p. 110)

Como es posible notar, el pensamiento freudiano reconsidera, cuestiona y reformula sus propios planteamientos, pues al terminar toda una exposición que puede tomarse, y aún actualmente se toma como universal y que incluso para algunos psicoanalistas se ha convertido en una fuente de normalización de la sexualidad, Freud mismo asevera que la sexualidad no es tan susceptible producir categorías definidas, que la experiencia parece demostrar que en lo sexual las categorías se desmoronan.

III

¿A qué se debe que la teorización de Freud esté marcada por un autocuestionamiento? Una conclusión a la que he llegado es que ello se debe al descubrimiento de lo sexual definido por un orden pulsional que no es susceptible de ser domeñado del todo.

Es necesario distinguir, como lo hace Laplanche, lo sexual-pulsional de lo sexuado entendido como una bipartición de los sexos, porque creo que (ese es un punto de vista muy personal), un grave error en psicoanálisis radica en confundir ambos planos de la sexualidad. Repito, lo sexual y lo sexuado.

La idea de una bipartición sexuada, nos ha llevado a tener algunos problemas, entre ellos a establecer lo que es normal y lo que es anormal en la sexualidad, pues dicha bipartición tiene como trasfondo una “matriz simbólica de la diferencia de los sexos” que está basada en un supuesto orden biológico y que actualmente tiene mucha fuerza en nuestras sociedades, pues se encuentra establecida como universal y por lo tanto como invariable. Así, el hecho que Freud señalaba, de que en la sociedad se puedan distinguir dos sexos en apariencia, nos lleva a pensar ilusoriamente que esos dos sexos son perfectamente distinguibles y separables uno del otro.

Lo que perdemos de vista es aquel horizonte que Freud descubrió: el de la pulsión, pues esta matriz simbólica de la diferencia de los sexos nos obstruye notar su existencia. Lo pulsional, no es el instinto animal, es algo humano, pues es el efecto del vínculo erógeno con el otro. Dicho vínculo y su prohibición, tienen como consecuencia, la génesis de un campo sexual alrededor del cual se construye lo sexuado. La lógica de este campo sexual-pulsional, es en sí mismo la ausencia, la imposibilidad que se arraiga en la existencia misma del sujeto y que después Lacan denominó como la falta.

Entonces tenemos lo sexual, aquello que se instaura primero que cualquier otra cosa en el ser humano, luego de eso a partir de experiencias de desilusión con las cuales el niño se va a encontrar vendrá lo sexuado como aquello que se organiza por causa de eso no hay, de eso que falta.

Ahora bien, quiero leerles algo que Freud va a plantear ya desde un texto de 1908, Las teorías sexuales infantiles, acerca de lo pulsional como algo singular que introduce variabilidad en el campo de la sexualidad. En este texto Freud comienza a hablar de “la importancia atribuida al pene en ambos sexos”, la “envidia del pene”, el “complejo de castración” y la “homosexualidad”, casi al final, advierte lo siguiente:

No puedo garantizar que mis conclusiones sean completas; sólo puedo dar cuenta del cuidado que he puesto para obtenerlas.

Un difícil problema consiste en decidir hasta dónde es lícito presuponer para todos los niños, o sea, para cada niño individual, lo que aquí se informará sobre ellos en general. La presión pedagógica [educación de los padres] y la diversa intensidad de la pulsión sexual posibilitarán sin duda grandes variaciones individuales en la conducta sexual del niño[cursivas añadidas] (p. 188)

Entonces tenemos que más allá de que uno pueda definirse como hombre o como mujer, tenga los genitales que tenga, por el simple hecho de haber pasado por una experiencia de ligazón con el otro, ya hay otro orden operando que es el de lo pulsional, no susceptible de ser del todo organizado, y eso, es lo que verdaderamente, hago un juego de palabras que hace Lacan entre verdad y variedad en Frances, verité y varité, va a ser rebelde a toda intención de control, de sometimiento, de categorízación y universalización.

Lo que quiero hacer pasar con ustedes en esta presentación es justo cómo, en una revisión pormenorizada de Freud, es posible encontrar una lógica que no es esa del universal, sino de lo no gobernable en la sexualidad misma, y que los discursos del poder, me parece, no son susceptibles de asumir la existencia de este campo, puesto que al partir de la ilusión de que se posee un saber sobre el sexo, establecen un ejercicio de poder y de control sobre éste, excluyendo formas de la sexualidad que no obedecen a la norma que estos mismos discursos establecen con su saber.

Tener presente que el psicoanálisis no pretende poseer un saber sobre el sexo, y que ello se vea reflejado en nuestra forma de escribir y de abordar los temas que nos interesan, es algo, que como decía, tiene relación directa con nuestra forma de hacer clínica, pues ante todo, la puesta entre paréntesis del saber en una sesión de análisis da lugar a eso sexual singular que llamamos deseo. Me parece que una operación fundamental del psicoanálisis es la de, en acto, descentrarse del saber, movimiento difícil, pues implica que el analista se haga cargo de sus propios asuntos con respecto al poder.

Finalmente, comparto con ustedes la interrogante: Me pregunto si existe una forma de práctica y escritura psicoanalítica, diferente de la que planteo aquí, de la que Foucault tomó noticia, y que señaló como un discurso que constituye normas y que por tanto determina lo que es anormal.

Bibliografía

Foucault, M. (1977 [2007]). La historia de la sexualidad. La voluntad de saber. México: Siglo XIX.

Freud, S. (1905 [2005]). Tres ensayos de teoría sexual. Obras completas de Sigmund Freud. Tomo VII. Argentina: Amorrortu.

Freud, S. (1908 [2005]). Las teorías sexuales infantiles. Obras completas de Sigmund Freud. Tomo IX. Argentina: Amorrortu.

Freud, S. (1923 [2005]). La organización genital infantil. Una interpolación en la teoría de la sexualidad. Obras completas de  Sigmund Freud. Tomo XIX. Argentina: Amorrortu.

Freud, S. (1924 [2005]). El sepultamiento del complejo de Edipo. Obras completas de Sigmund Freud. Tomo XIX. Argentina: Amorrortu.

Freud, S. (1925 [2005]). Algunas consecuencias psíquicas  de la diferencia  anatómica de los sexos. Obras completas de  Sigmund Freud. Tomo XIX. Argentina: Amorrortu.

Freud, S. (1933 [2005]). Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis. 33ª  conferencia: La feminidad. Obras completas de Sigmund Freud. Tomo XXII.  Argentina: Amorrortu.

Laplanche, J. (2009a). Entretien avec Jean Laplanche. Encuentro con Gisèle Danon y
Didier Lauru, publicada en Enfances & PSY , 2002-1, n 17, p.9-16. Entrevista incluida en Alter: Revista de psicoanálisis, investigación y traducciones inéditas (1). Recuperado de http://revistaalter.com/revista/entrevista-con-jean-laplanche-2/1154/

Laplanche, J. (2009b). El género, el sexo, lo sexual. Alter: Revista de psicoanálisis,     investigación y traducciones inéditas (2). Recuperado de     http://revistaalter.com/revista/el-genero-el-sexo-lo-sexual-2/937/

Seminario: Fundamentos freudianos de la clínica psicoanalítica

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ARGUMENTO

En la carta a Fliess del 4 de mayo de 1896, Freud describió la desautorización que la comunidad médica manifestó a sus propuestas clínicas. En una suerte de aislamiento, de absoluta soledad en su trabajo, se refirió también a las complicaciones que le agobiaban en su clínica, ya que no acudían nuevos pacientes y no podía acabar las curas que había iniciado, manifestando que en ese campo las cosas eran “difíciles y laboriosas”.

Con todo, en sus primeros textos, al describir al método psicoanalítico como una forma de tratar los síntomas que la medicina no podía explicar, Freud mostró que éstos eran aprehensibles si se tenía en cuenta un funcionamiento inconsciente subyacente, lo cual implicaba cierta forma de operar por parte del analista: escuchar e interpretar en estricto apego a las ocurrencias del paciente.

Después de cierto recorrido, Freud publicó una serie de textos sobre técnica psicoanalítica con consejos y sugerencias a los analistas para trabajar sin tantas dificultades con lo que se imponía como el combustible, y al mismo tiempo, el principal obstáculo de un análisis: el amor de transferencia, del cual ya había tomado registro desde su trabajo con Breuer. Indicando, entre otras cosas, que la única manera de producir efectos en un análisis es que el médico no corresponda al amor de transferencia.

No obstante, Freud siempre conservó una reserva a la posible conclusión de un análisis y a la “plena solución de una neurosis”. Dos años antes de su muerte, en Análisis terminable e interminable, sugirió que debido a la dificultad de que un analista posea una calidad humana superior a la de sus pacientes, analizar “sería la tercera de aquellas profesiones «imposibles»” además de educar y gobernar. En la nota introductoria a este texto, James Strachey comenta que si bien Freud fue “muy consciente de las barreras que se le imponían al éxito de un análisis”, siempre estuvo dispuesto a investigarlas.

Resulta llamativa la manera en la que Freud aborda lo que sucede con la transferencia, desde sus primeras publicaciones, no tuvo reservas para mostrar y discutir las dificultades que se le presentaban al médico, luego al analista, en lo que para él era un encuentro marcado por el amor. Pero al mismo tiempo, en su escritura procuró brindar las coordenadas a partir de las cuales existe la posibilidad de que un análisis inicie, se sostenga y quizás llegue a su final.

Lo anterior invita a abordar el seminario a partir de dos ejes que intentan responder a la pregunta por lo que sucede en un análisis: sus condiciones de posibilidad, y lo que podría permitir u obstaculizar su final. Dirigiendo nuestra atención al operar del analista desde la perspectiva de Freud.

Este abordaje nos permite reconsiderar los fundamentos del psicoanálisis que ineludiblemente refieren al encuentro entre analista y analizante, para plantear nuevas preguntas y perspectivas de trabajo.

Propuesta de trabajo: Si bien analistas post-freudianos han realizado propuestas que es necesario revisar (lo cual constituye un segundo momento de trabajo que propondré), de momento es necesario partir de lo que Freud planteó como base, para lograr distinguir posteriormente lo que dichas propuestas problematizaron, modificaron y avanzaron al respecto. Por tal, en cada reunión se trabajará directamente sobre textos freudianos que abarcan tres periodos: la época pre-psicoanalítica, el momento climático del psicoanálisis freudiano que abarca los textos de técnica psicoanalítica y la época cercana a su muerte en la que deja interesantes preguntas abiertas. De esta manera, será posible ir localizando las interrogantes, los puntos de tensión, los hallazgos y las propuestas teóricas que ocuparon a Freud cuando se trataba de abordar directamente los asuntos de la clínica psicoanalítica.

A cargo de: Julieta Bernal Chávez

Inicio: Viernes 5 de septiembre de 2014 de 18:00 a 20:00 hrs. (frecuencia semanal, 15 sesiones)

Lugar: «El Túnel», Adolfo Prieto 1462, casa 2, Colonia Del Valle, Delegación Benito Juárez, Ciudad de México.

Costo: 1,600 pesos (posibilidad de pago en 2 exhibiciones, o 150 pesos por sesión)

Informes y registro: yulietab@gmail.com/cel. 55-4448-4246

Cupo limitado: 15 personas.

 PROGRAMA

FECHA

LECTURA
5 de septiembre Tomo I

Tratamiento psíquico, tratamiento del alma.(p. 111-132)

12 de septiembre Un caso de curación por hipnosis(p. 147-162)

Algunas consideraciones con miras a un estudio comparativo de las parálisis motrices e histéricas (p. 191-210)

19 de septiembre Tomo II

Estudios sobre la histeria.(p. 3-43)

26 de septiembre Estudios sobre la histeria.(p. 47-123)
3 de octubre Estudios sobre la histeria.(p. 124-194)
10 de octubre Estudios sobre la histeria.(p. 261-313)
17 de octubre Tomo IV

La interpretación de los sueños(p. 118-179)

24 de octubre La interpretación de los sueños(p. 204-276)
31 de octubre Tomo VII

Fragmento de análisis de un caso de histeria(p. 1-106)

7 de noviembre Tomo XII

Sobre la dinámica de la transferencia(p. 93-105)

Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico

(p. 107-119)

14 de noviembre Puntualizaciones sobre el amor de transferencia(p. 159-174)
21 de noviembre Sobre la iniciación del tratamiento(p. 121-144)
28 de noviembre Recordar, repetir y reelaborar(p. 145-157)
5 de diciembre Tomo XXIII

Análisis terminable e interminableApartado I al IV

(p. 236-254)

12 de diciembre Análisis terminable e interminableApartado V al VIII(p. 236-254)

BIBLIOGRAFÍA

Los tomos de la Obra completa de Freud de la editorial Amorrortu que se indican en el programa del seminario. La obra completa de Freud se puede descargar en el siguiente link:

https://www.dropbox.com/sh/o41t74vtrvpilud/AABBQyseSVMQRuzWUypP3otXa

Freud, Sigmund. (2007). Cartas a Wilhelm Fliess (1887-1904). Amorrortu: Argentina. Disponible en: https://www.dropbox.com/s/fs9y0k43lzapdis/Cartas%20a%20Fliess.pdf

 

Sobre “La novela de Lacan: de neuropsiquiatra a psicoanalista” de Jorge Baños Orellana.

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El que quiere interesar a los demás, tiene que provocarlos”

Salvador Dalí

(Presenté este trabajo en la Jornada de comentarios al libro “La novela de Lacan: de neuropsiquiatra a psicoanalista” de Jorge Baños Orellana, el 28 de junio de 2014, realizada en “El Túnel: espacio de cultura, arte y psicoanálisis”, Ciudad de México.)

Cuando inicié la lectura del libro, surgieron las siguientes preguntas ¿El psicoanálisis tiene algún vínculo con la noción de “novela”? De ser así ¿De qué índole es dicho vínculo? ¿“La novela de Lacan”? ¿Es una novela? ¿O es un libro que habla de la “novela de formación” de Lacan?

El título nos resulta raro, no muy parecido a otros títulos más bien típicos sobre psicoanálisis que elaboran nociones teóricas de Freud o de Lacan. Mi trabajo se dirige a pensar en la estructura del libro y su estilo pero también en un punto que me interesa, Lacan fuera de la imagen entronizada e inaccesible que se ha construido acerca de él.

La pregunta por el autor: Lacan

Jorge Baños Orellana desarrolla su trabajo guiado por una pregunta ¿Cómo pasó Lacan de la neuropsiquatría al psicoanálisis? No hay mucho interés en ello, lo que generalmente se hace es centrarse en Lacan y sus textos más representativos, en su teoría, lo cual lo vuelve, si ya de por sí lo es, más inaccesible. Y desconocemos, por ejemplo, de dónde pudieron haber salido ideas como la “erotomanía” a la que hace referencia en el seminario de La Psicosis. ¿No es justamente esta forma de acercarse a Lacan la que lo hace impenetrable, al no saber a quién estamos leyendo? No se usa mucho la pregunta por el autor en psicoanálisis, mucho menos por quién fue Lacan y qué lo llevo a decir lo que dijo.

Existen más trabajos sobre la invención del método psicoanalítico en Freud que sobre el pasaje de Lacan de neuropsiquiatra a psicoanalista, en gran parte eso se debe a que Freud mismo dio cuenta de su invención en sus primeros textos, tenemos a la mano el relato del trabajo con Anna O y otras mujeres en Estudios sobre la histeria, con Anna O sabemos de la talking cure, y de la chimeney sweeping; con Emmy von N., la solicitud a Freud de que se callara para dejarla hablar, más reciente es todavía el acceso a la correspondencia completa de Freud con Fliess. ¿Pero de Lacan qué sabemos? Hay algunos textos, algunas cartas, muchos de ellos todavía en francés, tenemos su tesis de doctorado, no tiene mucho que han llegado a México publicaciones sobre Lacan como analista o su trabajo en lo que conocemos como “control”. Pienso que el estudio del pasaje de Lacan de neuropsiquiatra a psicoanalista no es propio de una labor meramente historiográfica, erudita, por mera acumulación de saber, sino una labor necesaria que, en primera y última instancia, nos convoca a pensar el modo en que nos hemos acercado al psicoanálisis a nuestro propio pasaje al psicoanálisis, nuestra clínica y la transmisión de éste.

El fracaso de una esquematización

En un ejercicio por dividir en temáticas el trabajo de Baños Orellana encontré seis rubros de abordaje sobre el pasaje de Lacan:

  1. Vida familiar, como la peculiar relación de infancia con su abuelo Charles Baudry.

  2. Intereses e influencias literarias y artísticas, como Ulises de Joyce cuyo extraño estilo parece haber adoptado.

  3. Contexto del psicoanálisis en los años 20’s, época en la que cercanía a la muerte de Freud echaba a andar las pugnas entre los analistas por quién sería el sucesor.

  4. Contexto de la psiquiatría influencias y maestros en la misma década, temporada en la cual, Charcot había quedado en el olvido, el organicismo había recuperado fuerza y las descripciones médicas eran tan descriptivas como fuera posible, siendo el automatismo mental un término de uso común. No se reconocían motivaciones personales en el sujeto delirante.

  5. Estudios en los que se interesó, como la morfología botánica de Goethe.

  6. Textos producidos en esa época, como Esquizografía o Estructuras de las psicosis paranoicas, entre otros textos de los cuales puedo decir que no tenía conocimiento.

Estos seis puntos nos dan un esquema de trabajo, que de seguirlo para escribir sobre Lacan, nos puede llevar aun revisión monográfica monótona con intención abarcativa. Pero este abordaje no retrataría la tensión propia de una novela, pues Baños Orellana se dedica a “la novela de formación de Lacan”.

Mi lectura estuvo guiada por un interés en Lacan en su encuentro con el psicoanálisis pero también como un sujeto que este libro muestra a manera de héroe de novela. Para ello hablaré desde dos vías de lectura que abre Baños Orellana, tomar el libro como obra literaria (como novela) y tomarlo como un texto psicoanalítico con cierta intención. Me parece que en esta apertura de Baños Orellana hacia otro tipo de texto psicoanalítico, radica su originalidad. Hagamos el abordaje.

La novela como ficción

¿Un texto psicoanalítico publicado como una novela? Cosa rara, este libro se encuentra al margen de un abordaje típico en su estructura, en la forma que fue publicado. Cualquier académico descartaría la seriedad del libro al dirigirse a la parte final y encontrar que no hay referencias bibliográficas. ¿De dónde saca Baños todos esos datos? Para no interrumpir lo que llama “el andar novelesco” Baños no incluye notas al pie pero remite a su página de internet, pues la novela está basada en investigaciones con respaldo documental y bibliográfico. No es inventado, sólo pasajes que sí le dan el tono de novela. Lo cual me parece novedoso, tratándose de una publicación psicoanalítica.

Baños Orellana se enfoca en un periodo más corto de la vida de Lacan, más específico, que llega hasta 1932, el del encuentro con el psicoanálisis, hace que los detalles no puedan reducirse a mencionar personas y eventos que predominan en la biografía de Roudinesco, sino a dar cuenta de lo más íntimo de Lacan.

Si hay algo que le da fuerza a una novela es que muestre una tensión, entre el personaje principal y otra cosa, por ello, hablar del paso de Lacan de neuropsiquiatra a psicoanalista no puede pasar sólo por un recuento de eventos históricos hasta cierto punto aislados.

Así, hay un momento en el que Baños Orellana, pasa del relato del contexto en el que se encuentra Lacan, a hablar de Lacan mucho más como sujeto dividido, y eso se puede ubicar con mayor nitidez a partir del capítulo 7. Quizás la parte que aparece más novelada es aquella en la que habla del encuentro con Victora Ocampo quien lo consideraba “napoleonesco”, con aires de grandeza, tipo insoportable y seductor; y el momento crítico de darse cuenta de lo que ha estado reproduciendo: un discurso psiquiátrico críticado desde sus propias categorías por surrealismo. Lo cual representa una crisis para Lacan en la que la rueda gira a partir de la página 243, a la altura del capítulo 8. Lo cual me llevó a pensar: Si los psiquiatras se agrupaban para plantear un tipo de transmisión de su materia y hacerla reproductible, a través de la fidelidad alumno-maestro ¿De qué va el psicoanálisis como movimiento, esto es, en su dimensión de formación de grupos, asociaciones, círculos o escuelas? Pareciera que ahí se encuentran juegos de lealtades y traiciones al propio deseo, en donde el poder, estaría ahí velado. Esto es algo que la novela muestra, Lacan se ve en la disyuntiva de ser un médico experto en describir síntomas, hablar de relaciones orgánicas y clasificar con base en categorías predeterminadas, reproduciendo lo ya dicho por los doctos psiquiatras o de lanzarse a la pregunta por lo que subyace al automatismo mental, dar un salto al vacío. Todo esto, me parece, no podía ser abordado, de otra manera que no fuera una novela. Les diré por qué.

Recordando los seis puntos que mencioné anteriormente sobre el libro y que utilicé en la lectura de un buen tramo de éste, de pronto me topé con que son inseparables, todo estaba ocurriendo de manera simultánea, no podía sistematizar el pasaje de Lacan a psicoanalista. Lo cual me hace pensar que eso obedece a la naturaleza del asunto, y que uno percibe en las asociaciones que el analizante hace en diván, va y viene en el tiempo, hay un deslizamiento interminable, pero de pronto se da a ver algo que irrumpe, otra escena. Por ello Baños Orellana habla de la novela de Lacan como una: coincidencia de dones, de encuentros y desencuentros excepcionales que únicamente se entrelazan en encrucijadas de novela (p. 128).

Me parece que ahí radica la pertinencia del texto de Baños Orellana, en que el abordaje novelado permite que en un deslizamiento metonímico de anécdotas y datos que parecen no tan relevantes, de pronto aparezca algo de carácter metafórico, un nuevo sentido, el descubrimiento de esa otra escena en la que ocurren las cosas. Al respecto de la metonimia en la novela, Lacan (1957) menciona:

La metonimia es el principio de lo que se puede llamar, en el terreno de la fabulación y del arte, el realismo. Una novela, hecha de un montón de pequeños trazos sensibles de lo real que no quieren decir nada, no tiene ningún valor SI no hace vibrar más allá armónicamente un sentido. Si los grandes novelistas son soportables, es porque todo lo que se dedican a mostrarnos adquiere su sentido, de ningún modo simbólicamente, ni alegóricamente, sino por lo que hacen resonar a distancia. (Seminario La relación de objeto, 23 de enero de 1957, p. 53). La metonimia es un procedimiento de la novela realista . Si una novela realista, que al fin y al cabo es sólo un cumulo de clichés, puede interesarnos, no es por ese pequeño cosquilleo real que nos aporta. Si tales clichés nos interesan, es porque detrás apuntan siempre a otra cosa. Apuntan precisamente a lo que en apariencia sería todo lo contrario, es decir, todo lo que falta. Por eso, más allá de todos los detalles, de todo ese chispear de guijarros que tenemos ahí,está lo que nos atrae. Cuanto más metonímico es, más allá apunta la novela. (Seminario La relación de objeto, 20 de marzo de 1957, p. 90).

Algo me produjo esa sensación, leyendo “La novela de Lacan”, percibí un deslizamiento, leyendo hasta hasta el final del libro, esperaba el encuentro de Lacan con el psicoanálisis, pero me percaté de que lo que había valido la pena era el recorrido, y lo que ese deslizamiento producía en momentos a manera de descubrimientos y nuevas preguntas.

Y es que, efectivamente, en ese deslizamiento de encuentros y de experiencias, se descubre otra escena: Lacan con Joyce, con Goethe, con Masson y los surrealistas, con Wallon. Lacan leyendo a Charlotte Bühler, a partir de quien se formula la pregunta que lo llevaría la formulación del estadio del espejo, mientras que en el hospital se desenvuelve como un psiquiatra de bajo perfil que sigue la línea de Clérambault, se desenvuelve dice Baños Orellana, como “un pollo sumiso” (p. 253).

Me parece que justo ahí radica la tensión que me convocó a escribir este trabajo. Y que me lleva a abordar las cosas a partir de Freud. Pues es él quien más habla de novela y de héroe de novela en su trabajo “La novela familiar del neurótico”, lo cual desde luego me permite hacer algunos paralelismos de éste título con lo que Baños Orellana llama “La novela de formación de Lacan”.

1) Primer paralelismo: la novela como formación sustitutiva, en el orden de la fantasía, es decir, la novela como ficción que muestra una verdad. Freud atribuyó este carácter de novela primero a los paranoicos y luego a los neuróticos. Esto implica que la ficción es una vía de acceso a lo inconsciente y por tanto a una verdad. En la clase del 18 de noviembre de 1959 del seminario “La ética del psicoanálisis”, Lacan propone la palabra fictitious, ficticio, para proponer que toda verdad tiene una estructura de ficción. Lacan plantea que en el interior de la oposición entre ficción y realidad se ubica el movimiento de vuelco de la experiencia freudiana. Entonces: la novela de Lacan, con su carácter de ficción nos da la vía de acceso a algo del orden de una verdad ¿cuál es esa verdad a la que sería posible acceder? Considero que es una que refiere no sólo a Lacan sino al psicoanálisis.

2) Segundo paralelismo: la renuncia a los padres, la renuncia a los maestros. Lacan renuncia a Clérambault y sus otros maestros y gira al psicoanálisis. Freud renuncia a Charcot y funda el psicoanálisis. Freud señala como una operación necesaria “el desasimiento de la autoridad”, los padres caen eventualmente de la categoría de supremacía, dice Freud, el niño tiene ocasión de “ir tomando noticia, poco a poco, de las categorías a las que sus padres pertenecen. Conoce a otros padres, los compara con los propios, lo cual el confiere un derecho de dudar del carácter único y sin parangón a ellos atribuido.” (…) “El paño donde se cortan tales ocasiones es evidentemente el sentimiento de ser relegado.” (p. 217). Tenemos conocimiento que más de una vez Freud y Lacan, fueron y se sintieron relegados.

3) Tercer paralelismo: si algo caracteriza a una novela, es la cuestión del héroe. En El escritor literario y el fantaseo, Freud considera que un rasgo de los narradores de novelas es que tienen un héroe situado en el centro del interés y para quien el poeta procura ganarse la simpatía del lector, lo protege. (p. 132 ). No sé si Baños Orellana habría tenido presente la cuestión del héroe que Freud menciona en este texto, pero mi impresión es que sí pues en “La novela de Lacan”, hace referencia a Lacan como “nuestro héroe”. Platicando con algunos colegas llegamos a la conclusión de que no se trataba de un ensalzamiento del personaje de Lacan sino prácticamente lo contrario, pues el héroe se encuentra dividido en varios momentos como cuando los psiquiatras franceses más renombrados, entre ellos Janet y Clerámbault tambalean cuando deciden enfrentarse a las críticas del surrealismo, siendo Lacan un espectador. En una parte de Moisés y la religión monoteísta, Freud (1939) hace referencia a algo que me suena muy parecido a esto:

La fuente de toda la poetización es la llamada “novela familiar” del niño, con la que el hijo varón reacciona frente al cambio de sus vínculos de sentimiento con los progenitores, en particular con el padre. Los primeros años de la infancia están gobernados por una grandiosa sobrestimación del padre (…), mientras que luego, bajo el influjo de una rivalidad y de un desengaño objetivo, sobrevienen el desasimiento de los progenitores y la actitud crítica frente al padre. (p. 11). El héroe se alza contra el padre y triunfante lo vence (p. 11).

Al referirme a esto, no estoy intentando hacer un psicoanálisis de Lacan, ni del autor del autor de este libro. Sino pensar en aquella verdad que La novela de Lacan, en tanto ficción, nos muestra. Y tiene que ver con la pregunta que me hacia anteriormente sobre el movimiento psicoanalítico, las agrupaciones, y las geografías en las que se ha instalado. Al modo en el cual nos hemos aproximado al psicoanálisis y pensamos su transmisión.

La novela de una mudanza

Si pudiera asignar otro nombre a este libro sería “La novela de la disidencia” o “La novela de una mudanza”. A lo cual Baños Orellana se refiere cuando aparece como narrador en la novela y deja para pensar con algunas aseveraciones, aquí algunos ejemplos:

– Invita a pensar en: “… el papel que juegan las colisiones imaginarias de la intersubjetividad del maestro/discípulo en las separaciones y giros epistemológicos.” (p. 283)

– Sobre los maestros de Lacan considera: Lacan muda de la neuropsiquiatría al psicoanálisis pero no sin quedarse con las manos vacías (p. 143) Lo medular [de sus maestros] se conserva enaltecido con una formulación más nítida (p. 299). Lacan contra la idea de una causa orgánica ante todo… (p. 255)

– Sobre el viraje al psicoanálisis menciona: “Hay varias pistas para asegurar que Lacan había hallado motivos para inclinarse por el psicoanálisis un poco antes de conocer a Aimée, que él no se transformó por haberla encontrado sino que, habiéndose previamente vuelto otro, salió en busca de un caso de paranoia de curación espontánea, preferentemente con producción escrita documentada y lo encontró en Aimée.” (p. 295)

Comentarios finales

Desde mi punto de vista, Baños Orellana se cuestiona por el modo en que se habla de lo que se da por conocido, así por cómo se explica lo nuevo desde los ya conocido. Se trata de un libro con una aparente intención biográfica, pero se dirige más a pensar un giro, una trasformación, el paso de un paradigma a otro. Algo homólogo entre Lacan y Freud. La renuncia a lo impuesto, a lo ya dicho, con un ánimo para seguir pensando, más allá de los modelos elaborados que parasitan. Al respecto, en una parte del libro menciona:

Es una jactancia del yo suponer que el hombre maneja las figuras retóricas a su antojo, y no admitir hasta qué punto los paradigmas, los modelos, las metáforas, nos parasitan hasta convertirse en el dios diseñador de nuestro pensamiento.

La consecuencia de leer este libro es, acercar al lector a Lacan desde una posición de arqueólogo más que de fervoroso lector, en ello, quedar tocado por una pregunta sobre nuestro hacer actual ¿Cuál es el espíritu que nos dirige en este campo del psicoanálisis?

Referencias

Baños, Jorge. (2013). La novela de Lacan: de neuropsiquiatra a psicoanalista. Argentina: Cuenco de Plata.

Freud, Sigmund. (1912). La novela familiar del neurótico. Tomo IX. Argentina: Amorrrortu.

Freud, Sigmund. (1939). Moisés y la religión monoteísta. Tomo XXIII. Argentina: Amorrrortu.

Lacan, Jacques. (1954) Los escritos técnicos de Freud. Argentina: Paidós.

Lacan, Jacques (1957). La relación de objeto. Argentina: Paidós.

Lacan, Jacques (1959). La ética del psicoanálisis. Argentina: Paidós.

La intuición de Freud

“… una intuición no se demuestra, sino que se experimenta. Y se experimenta modificando e incluso multiplicando las condiciones de su uso.”

Gastón Bachelard[i]

En las cartas a Fliess, Freud se quejó una y otra vez de lo que llamaba “una cruz”: el Proyecto de psicología para neurólogos de 1895[ii]. Comunicó haber iniciado su escritura por su interés en explicar la defensa y motivado por el reciente trabajo con la histeria. En las cartas 63 y 71, se lee:

“En lo científico me va mal, tan empecinado en la “Psicología para neurólogos” que regularmente me devora por entero hasta que tengo que interrumpir realmente fatigado. Nunca he pasado por una preocupación tan extremada. ¿Y si algo sale de eso? [cursivas añadidas] Lo espero pero va laborioso y lento.”

“La psicología es realmente una cruz. Sin duda es mucho más sano jugar a los bolos y recolectar setas. No quería otra cosa que explicar la defensa, pero “explicar algo” desde el seno de la naturaleza misma [cursivas añadidas]. Me he visto obligado a reelaborar el problema de la cualidad, el dormir, el recuerdo, en suma, toda la psicología. Ahora no quiero saber nada más de eso.” [iii]

En la escritura del Proyecto, parece que a Freud se le impone la necesidad de escribir sobre algo que podemos ubicar en el orden de la intuición, Freud intenta en esta obra, poner lo intuido en letras que al escribirse cobren una lógica propia, inédita.

Algunos años antes de esto, cuando Freud comenzó a trabajar con Breuer en 1888, pisaba un terreno aparentemente ya conocido, bastante razonado por psiquiatras como Charcot. La histeria no era algo nuevo. Lo realmente nuevo fue el encuentro de Freud con la histeria y la hipnosis, algo más práctico que teórico. Los efectos de este ejercicio se hicieron evidentes en la escritura de Estudios sobre la histeria publicado a principios de 1895, la parte práctica corre más por cuenta de Freud, la parte teórica, digamos, la más razonada, va por cuenta de Breuer.

Lo que se lee en la parte escrita por Freud es el antecedente inmediato del método psicoanalítico, se percibe algo del orden de la novedad con un estilo de “novela”.

“No he sido psicoterapeuta siempre, sino que me he educado, como otros neuropatólogos, en diagnósticos locales y electroprognosis, y por eso a mí mismo me resulta singular que los historiales clínicos por mí escritos se lean como unas novelas breves, y de ello esté ausente, por sí decir, el sello de seriedad que lleva estampado lo científico [cursivas añadidas]. Por eso me tengo que consolar diciendo que la responsable de ese resultado es la naturaleza misma del asunto…” [iv] [cursivas añadidas]

El advenimiento del método psicoanalítico, en un médico con formación de neuropatólogo, se dio por la vía de una intuición, de una experiencia que rebasó su saber previo; el manejo que Freud hizo de su intuición fue el de no descartarla, no considerarla una bobería, aunque se tomaba sus reservas con respecto a ella. Dicho manejo posibilitó que algo fuera descubierto y al mismo tiempo algo fuera inventado.

Una característica esencial de la intuición es que implica que aquel intuye comprenda sin necesidad de razonar[v].

¿Cómo es posible se comprenda algo dejando entre paréntesis el razonamiento? ¿Qué es lo que Freud pudo comprender sin razonar? Comprendió lo escuchado en la experiencia clínica: alguien  tiene la intención de hacer algo, pero otra cosa se lo impide, y esa otra cosa viene de su propia persona. Se escucha el campo de la ajenidad, de la extranjería en quién dice querer algo. Esto no está razonado por Freud, más bien ha tomado registro de aquello que escuchó y ha decidido no soltarlo, fuera de las sesiones escribe con la idea de dar explicación a eso “otro” escuchado, desde otro lugar.

Dando un paso más allá de la práctica, pero sin desligarse del todo de ella, en el Proyecto de psicología, comienza a elaborar una teoría que surge entre explicaciones neuronales, mecánicas y energéticas, una teoría que se condensa en algunos supuestos: el apremio de la vida, el desvalimiento del recién nacido, la asistencia ajena de un adulto, la primera vivencia de satisfacción, el complejo del semejante, el exceso y el displacer, la identidad de percepción, las vías asociativas que desvían y se dirigen hacia la huella dejada por la vivencia de satisfacción y el fracaso de la identidad entre lo que satisfizo primero y todo cuando viene después. Con esta elaboración Freud hace aparecer en el horizonte el deseo y la insatisfacción. Puntos medulares de la clínica psicoanalítica.

En el último apartado del Proyecto, Freud intentó abordar bajo las coordenadas propuestas, la explicación de “las operaciones fallidas” y ahí fue donde interrumpió su escritura, días después de esto, en la carta 80, comunica a Fliess que ha abandonado la elaboración del Proyecto: “He empaquetado los manuscritos psicológicos y los he arrojado en un arcón donde deben dormitar hasta 1896”[vi].

Un par de años después de concebidas estas ideas, Freud inició la escritura de la Interpretación de los sueños[vii], nos llevamos una sorpresa al encontrarnos con que, en dos páginas resume un fragmento del tan rechazado Proyecto de psicología cuando se propone hablar del cumplimiento del deseo en los sueños, algunas páginas antes de abordar formalmente lo inconsciente, las explicaciones desde lo neuronal se habían difuminado.

Da la impresión entonces de que Freud no ha dejado de lado la intuición que lo llevó a producir el Proyecto 1895, pero ha comenzado a abandonar la empresa de hacer coincidir el psicoanálisis con un quehacer científico, pues al leer el último apartado del Proyecto, gran parte de sus explicaciones desde lo neuronal pierden coherencia, la coherencia que Freud aún buscaba construir desde su formación médica no da más para explicar los olvidos, los errores, la repetición, siendo ahí, donde dicho texto queda interrumpido, pues parece ser que la naturaleza misma de la experiencia en la clínica lo aleja de una intención de explicación científica.

Ese extrañamiento del psicoanálisis de lo científico es justo algo que se le ha criticado a Freud y a Lacan, en quienes podemos ubicar una toma de posición sobre el asunto, lo que sorprende es que al indagar sobre lo que cada uno dijo sobre la relación entre el psicoanálisis y la ciencia, nos encontramos en el medio con la intuición, a continuación dos ejemplos:

En la Conferencia 35 “En torno de una cosmovisión”, Freud se pregunta por la relación entre una cosmovisión (weltanschauung) científica y el psicoanálisis, en este punto no puedo dejar de mencionar la fuerte ambivalencia que me generó la lectura del texto, una especie de ácida sorpresa con respecto a la posición que Freud revela, pues partiendo de que lo científico toma por ficticias las manifestaciones del ser humano como la intuición y a adivinación[viii], siendo éstas acogidas por la religión, Freud termina por decir que el psicoanálisis no puede ser considerado una religión, tampoco una filosofía, pero sí algo que contribuye a los desarrollos científicos. Esto a pesar de que, en sus textos anteriores, Freud muestra la escucha aquello que la ciencia dejó en el campo de la ficción e incluso de la simulación.

Así, la intuición que Freud siempre mantuvo viva y llevó al límite de sus posibilidades, produciendo la invención del psicoanálisis, misma que lo llevó a quedar fuera de lo considerado “científico”, queda opacada por un retorno bastante manifiesto a una idea de contribuir a los desarrollos científicos sobre el estudio de lo anímico. Lo cual permite plantear que si bien Freud opera desde la intuición que se genera a partir de la experiencia y la pone a trabajar, existe otro campo desde el cual todo lo dicho se constituye como parte de un territorio que tiene el carácter de una cosmovisión. Lo interesante es que Freud deje asentado que el psicoanálisis no puede ser considerado una cosmovisión, si por esta palabra entendemos que se trata de un conjunto de planteamientos que dan al sujeto respuestas a sus preguntas, y una sensación de apaciguamiento con respecto a sus incertidumbres.

¿Qué hay sobre Lacan, la intuición y la ciencia? Bien, Lacan rescata la intuición de Freud y también la hace operar, para llevarla en todo momento al terreno de la clínica psicoanalítica, la cual, de acuerdo a sus planteamientos, queda a parte de toda práctica científica, y en ese sentido, a diferencia de Freud, no oscila en su posición. Ello queda manifiesto en el Discurso a los psiquiatras de 1967, aquí un fragmento:

“La ciencia que es la nuestra es la que no se cons­tituye sino por una ruptura que es fechable en los siglos, y el suyo tam­­po­co es otro que el siglo de oro, el XVII. La ciencia nació pre­­ci­sa­men­te el día en que el hombre rompió las amarras de todo lo que puede lla­marse intuición, conocimiento in­tuitivo [cursivas añadidas], y en que se re­mi­tió al puro y sim­ple sujeto que es introducido, inaugurado an­te to­do bajo la forma per­fectamente vacía que se enuncia en el cogito; pien­so, en­­ton­ces soy {je pense, donc je suis}. Está completamente cla­ro, ahora, a nuestros ojos, que esta fórmula no se tiene en pie, sin em­bargo ella es decisiva, pues es ella la que permitió… la que per­mi­tió esto: ya no se tenía nin­gu­na necesidad de recurrir a la in­tuición cor­poral para comenzar a enun­ciar las leyes de la dinámica. A partir de ese momento nació la ciencia, correlativa de un pri­mer aislamiento del sujeto puro, si puedo decir.” [ix]

El hallazgo de Freud del campo inconsciente refiere efectivamente al quiebre del sujeto cartesiano, lo cual recoloca, desde esta perspectiva, el quehacer analítico más del lado de la intuición que de lo científico. Esto nos lleva entonces una pregunta concerniente a la relación entre el analista y la intuición: ¿Qué hace el analista con la intuición en la sesión de análisis y fuera de ella (en la transmisión del psicoanálisis)?

La intuición, como experiencia, tiene íntima relación con lo que ocurre en un análisis, en donde el analizante tiene la sensación repentina de haber comprendido algo pero sin haberlo razonado, lo cual podría pensarse también en el caso del analista, tanto más si pensamos en las recomendaciones de Freud, aquellas en las que recomienda al analista olvidarse de la teoría mientras escucha, o aquellas en las que propone el apego a la asociación libre por parte del analizante y a la escucha flotante por parte del analista.

Esto nos acerca a una idea: la teoría y el razonamiento son dos asuntos que pertenecen a un mismo campo, propongo que lo llamemos: el del saber. Un campo que ciertamente se pone entre paréntesis en una sesión de análisis y propongo que también en el ejercicio de lectura, escritura y transmisión de quien practica el psicoanálisis, poniendo a operar en su lugar la intuición, pues cabe preguntarse ¿a partir de qué se intuye algo? a partir de la incertidumbre, pero a veces parece que en psicoanálisis nada debería producir incertidumbre.

 

[i] Bachelard, G. La intuición del instante, 1932 (2002), México: Fondo de Cultura Económica. Descargable en: https://www.dropbox.com/s/4qq26nykp7vwems/bachelard-gaston-la-intuicion-del-instante.pdf

[ii] Freud, S. Proyecto de psicología para neurólogos, Obras completas de Sigmund Freud, 1895 (2005). Tomo I. Buenos Aires: Amorrortu.

[iii] Freud, S. Cartas a Wilhelm Fliess, 1887-1904 (2008), Buenos Aires: Amorrrortu. Págs. 129, 140. Descargable en: https://www.dropbox.com/s/fs9y0k43lzapdis/Cartas%20a%20Fliess.pdf

[iv] Freud, S. Estudios sobre la Histeria, Obras completas de Sigmund Freud, 1893-1895 (2005) Buenos Aires: Amorrortu. Pág. 174.

[v] Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

[vi] Freud, S. Cartas a Wilhelm Fliess, 1887-1904 (2008), Buenos Aires: Amorrrortu. Pág. 154.

[vii] Freud, S. La interpretación de los sueños, Obras completas de Sigmund Freud, 1900 (2005). Tomo IV. Buenos Aires: Amorrortu.

[viii] Freud, S. 35ª Conferencia. En torno de una cosmovisión, Obras completas de Sigmund Freud, 1832-1836 (2005). Tomo XXII. Buenos Aires: Amorrortu. Pág. 147.

[ix] Lacan, J. Breve discurso a los psiquiatras. 10 de noviembre de 1967. Trad. Ricardo Rodriguez Ponte. Pág. 28. Descargable en: http://elpsicoanalistalector.blogspot.mx/2009/12/jacques-lacan-breve-discurso-los.html

Para empezar

“No bien una situación me pesaba, inconcientemente me las arreglaba para hacerme excluir de ella”
Pierre Rey

Mi primera publicación hace referencia, no al analista propiamente, sino a quien llega con un analista, y el estado de las cosas cuando se está a punto de iniciar un análisis: un malestar que insiste. En este caso Pierre Rey, analizante de Lacan, nos muestra de forma novelada en “Una temporada con Lacan”, lo que es el antes y después de un análisis. Me interesan los movimientos que Lacan hace, aquellas sutilezas que sacuden a Pierre Rey y lo hacen tomar la decisión, no sólo él, sino también Lacan, de meterse en la chimenea que es un análisis.

A la par de otros recorridos que me propongo hacer en este blog, emprendo la tarea de ir comentando mis inquietudes y hallazgos en relación a lo que se ha dicho de Lacan como analista y de lo que el mismo Lacan llegó, pocas veces, a revelar. Esto no responde a un ánimo voyerista, sino al intento de localizar ciertas coordenadas y puntos de tensión en relación a la función del analista.